Cuando las cosas no salen bien



¿Es sinceramente útil arrepentirnos de las cosas que hemos hecho en la vida? Mucha gente opina que arrepentirse es absolutamente inútil, que llegado a un punto en el que ya tomamos una decisión no es posible deshacer. Yo creo que no es así, a veces tomamos decisiones equivocadas, o decimos cosas incorrectas y que quizás, algunas veces tenemos la oportunidad de reparar lo que hicimos.

Mucha gente a lo largo de la vida se arrepiente, creo no es posible vivir sin arrepentirse alguna vez en la vida. Yo he cometido muchos errores, y sé que hay cosas que pude haber hecho distintas y mejor innumerables veces. Algunos se arrepienten de las cosas que hicieron, otros de las que dejaron de hacer, para mí específicamente duele lo que sí hicimos pero que sentimos que hicimos mal.

Hace tiempo en un libro leí que cuando las cosas nos importan realmente, el error cometido nos provoca sentimientos de profundo arrepentimiento, y este nos atormenta de cuatro formas muy específicas:

La negación, yo no debí hacer, decir o pensar sobre tal problema, esa reacción es hasta cierto punto infantil, en ese momento no intentamos solucionar, ni analizar que hicimos mal, ni cómo llegamos a ese punto, solo queremos que desaparezca, que podamos borrar lo que pasó.

La perplejidad, este sentimiento nos causa un profundo agobio ¿Qué estaba pensando? De alguna forma vemos las cosas desde afuera, desligándonos totalmente de esa mala decisión. Esa perplejidad nos lleva inmediatamente a la tercera forma.

El deseo de castigarnos, quisiera darme un golpe yo misma por haber actuado así. ¡Qué tontería he cometido!, merezco que me pasen estas cosas.

Y finalmente el cuarto componente del arrepentimiento es denominado por los psicólogos como perseveración y es el que nos hace recordar obsesivamente los puntos anteriores y pensar que habría pasado de no cometer ese error.
  
A propósito de la entrada anterior donde vi el vaso medio vacío en algún momento, quise enmendar lo que dije y no pude hacerlo. Tú no llegaste a ver el vaso medio lleno como terminé haciéndolo yo. Y debo reconocer que dije cosas que en el momento, se leyeron muy distintas a como las tenía en mi mente, a la intención verdadera que quería darles, ahora lo sé.

Y sí, me arrepiento. Ojalá pudiera cambiar lo que pasó, pero evidentemente eso no siempre es posible, a veces no depende de uno solo. Lamentablemente en este punto, no me queda más que aceptar y aprender, de mejorar para la próxima, que debo dejar de empeñarme en algo en donde ya no tienen la misma convicción que yo. Quizás Dios me tiene preparadas otras cosas, pero hoy no lo veo así, hoy no veo la lección con ánimo y optimismo, sin embargo aceptaré que es así. Después de todo, algún día las cosas buenas también me tocarán a mí, y cuando eso vuelva a suceder, espero no arruinarlo de nuevo.






El arrepentimiento no nos recuerda que actuamos mal; nos recuerda que sabemos que podemos actuar mejor.
(Autor desconocido)

Comentarios

  1. Hola, te invito que cuando puedas visites el mio
    http://cristobalpinturasyalgomas.blogspot.com/

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares